martes, 24 de enero de 2012

Imagina que solo hay dos maneras de terminar una relación: bien o mal. 
Bien, ahora olvidado. Lo que me pasó a mí fue completamente distinto.




Llevaba tan sólo dos días en el hospital, pues me habían diagnosticado cáncer. Supongo que lo único que pasaba por mi cabeza es que se acercaba el fin. Yo había tenido problemas en el instituto y con mi hermano, así que tampoco ansiaba seguir existiendo. Me hice amigo de las enfermeras, que me saludaban todos los días con una sonrisa brillante. Sin embargo sus ojos mostraban pena. Por mí. Pena sentía yo por ellas, por ver marcharase todos los días a gente, incluso a la que le cogen cariño. Yo iba a estar poco tiempo ahí, o así dijo el médico. En cualquier caso, me sorprendió cómo apareció ella para cambiar eso. 
Solía dormir la siesta en casa, así que acostumbré también a dormirla en el hospital. Y fue cuando dormía cuando un vaso de agua cayó al suelo. 
-Perdón, siento haberte molestado, se me ha caido sin querer.-Dijo ella
- No te preocupes, a todos nos pasa. ¿Cómo te llamas?- realmente dije algo menosque esto, ya que iba bostezando, pero me entendió.
-Daniela, ¿y tú? - había un conflicto entre la sonrisa y la mirada de pena, como las enfermeras. 
-






Que coño. Supongo que ya no vale la pena escribir. Mi blogspot ya no es que tenga telarañas, es que NO ABUNDA IMAGINACION. Perdón por meter un asunto tan grave como es  el cáncer en una entrada, no pretendo relacionar a nadie. También pido perdón por esta lectura tan patética que os he proporcionado hoy. No se qué me pasa. Escribir ya no es lo mio.  Si Alejandra lee esto, quiero que sepa que ni Hans Zimmer me inspira, y que me gusta esa entrada de "y ahí estaba yo, tras una cortina de humo..." . Que bueno, tengo un parón de los gordos, espero solucionarlo pronto. 
Alfonso

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